Por Javier Lozano Solís.
El escenario más claro, que es cada vez mayor, muestra datos muy precisos en la carrera por la gubernatura de Michoacán. Recordemos que la entidad, por los antecedentes históricos y por esa lucha continua de muchos movimientos sociales, es un punto combativo donde la política, especialmente los espacios de participación popular, se juegan a otro nivel. Lo vemos en cada coyuntura electoral y en vísperas de que se acerca un ejercicio. La mejor manera de comprobarlo, lo estamos viviendo en carne propia, es la batalla constante en este tramo en específico. De hecho, la presidenta de México ha llamado a tener calma; sin embargo, es complejo romper con esos ciclos tan prematuros con los que nos hemos acostumbrado. Está el caso de las llamadas corcholatas que, a tres años de antelación, se vivía a plenitud en medio de una disputa en la que se cruzó esa línea del respeto. Hubo guerra sucia y, uno que otro, se desgarraron las vestiduras en el afán de dar el salto definitivo.
Eso, podemos decirlo así, sucede en la propia entidad de Michoacán. Tenemos muy claro que, desde hace meses, la carrera por la gubernatura se juega en todas las trincheras y municipios. Hay dos bloques muy marcados. Uno, evidentemente, en que brota del oficialismo estatal y, el otro, una resistencia que ha decidido abanderar el senador Raúl Morón. Él, pese a las adversidades, encabeza todas las encuestas de opinión pública. Por eso arremeten contra él. Han focalizado la atención en él y, en los tiempos claves que vivimos, ha salido ileso literalmente. De hecho, la hostilidad ha ido en aumento. Recordemos que él, a la par de su labor legislativa, viene realizando un recorrido por todos los municipios para informar algunos avances sustanciales del proyecto de la cuarta transformación. Precisamente allí, con una muestra muy elevada de respaldo, han encontrado ese apoyo que, al final de cuentas, se ve materializado en los estudios demoscópicos.
Y las gubernaturas, por ser la coyuntura más significativa que se jugará, se decidirán, sin excepción alguna, en la propia sede de Palacio Nacional. Está muy claro que con ello, en impulso y cercanía con la presidenta, Raúl Morón les lleva un tramo importante. De hecho, hay dos factores que podemos decir que serán decisivos para ungir al ganador de la encuesta. El primero, queda claro, se priorizará el poder de convocatoria. Desde ese ángulo, por supuesto, no vemos cómo cambie el curso de ese paso dominante del senador. En cada sondeo muestra el ritmo contundente que lo ha ido afianzando en la carrera por la gubernatura. A estas alturas, si el legislador continúa con este trote, será dificilísimo que lo superen en la recta final. Eso, tal vez, hable de un proceso definido; o sea, no hay esperanza para quienes levantarán la mano.
Independientemente de eso, otro de los puntos que considero cruciales, quizá el elemento definitivo, será la operación política que ponga en marcha Raúl Morón. Si echamos un vistazo, del 2021 a la fecha, le ha ganado la partida a todos los aspirantes que ha tenido. A Cristóbal Arias, que ya hasta había nombrado a su gabinete, le ganó tras bambalinas. A la hora de jugar el proceso interno para la senaduría, de igual manera, se impuso a quienes participaron en la encuesta para colarse a la fórmula por un escaño en la Cámara Alta. Debemos aceptar que, por mucho, Morón, de una lista importante de actores en Michoacán, es quien más cercanía tiene con Claudia Sheinbaum. Raúl, de hecho, le coordinó todo el trabajo territorial para permear la consigna #EsClaudia.
Hace poco, de hecho, nos despertamos con la noticia de que Raúl Morón, en este periodo en que Claudia funge como presidenta constitucional y heredera del bastón de mando, es la segunda vez que lo recibe en Palacio Nacional. Dado el impacto de una imagen, está más que claro que Morón, una vez más, es inmensamente favorito para llegar a la coordinación de la defensa del voto. De hecho, no acabamos de entender por qué el Poder Judicial de la Federación, en una situación extralimitada, le arrebató de las manos una candidatura que ganó luego de oficializarse su ventaja en la encuesta en aquel entonces.
Entonces, como tal, son tres factores los que apuntan a una candidatura inminente. Raúl Morón es puntero en todas las encuestas. Eso, por supuesto, eleva su probabilidad de ganar el mecanismo que aplique el CEN de Morena. Es lógico pensar en ese posible escenario. Lo que quiero decir es que, llegado el momento, la orden puede salir de Palacio Nacional, especialmente para hacerle justicia social a Raúl ante las excesivas decisiones que se tomaron desde el Poder Judicial. Por eso todo apunta a una sola dirección. Con muchos más argumentos decimos que, pese al tiempo que resta, Morón se afianza y, con ello, se perfila a la gubernatura del Solio de Ocampo. Todo eso, con mayor razón, se vuelve una situación donde Raúl, hoy por hoy, acaricia esa posición que se le negó con el respaldo de la mayoría de los michoacanos.









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