Nosotros somos un pueblo que canta pirékuas y que grita en rebeldía ¡Juchári Uinápekua! (Nuestra Fuerza)
Nosotros somos la memoria de nuestros ancestros, la comunalidad antes que la individualidad, la toma de decisiones por medio de asambleas generales y la lucha por el territorio y la madre tierra
Nosotros somos el pueblo de los cuatro colores y el puño izquierdo levantado en lo alto, que sueña con volver a ser lo que antes fuimos y recuperar la grandeza de nuestros antepasados
Nosotros, no somos descendientes de ese linaje de señores tarascos que en la invasión española pactaron con los ibéricos y entregaron a sus mujeres, llamándoles tarascue, “tarascue, que quiere decir en su lengua yernos. Y de allí ellos después empezáronles a poner este nombre a los indios y en lugar de llamarles tarascue, llamaronlos tarascos” (Fuente Alcalá Jerónimo / Relación de Michoacán, 1539).
Históricamente tarascos es un concepto impuesto por los españoles y en tiempos contemporáneos, generalmente promovido por la academia, sin embargo, emerge de una concepción negativa de desprecio, poco respeto y sometimiento.
Nosotros, somos p’urhépecha, que significa “gente común”, “guerreros”, “campesinos”, “visitantes”, (Gilberti Maturino / Diccionario grande de la lengua de Michoacán), en otras palabras, somos pueblo, y es el pueblo organizado el que hace la historia, no es el gobernante Cazonci o Irecha, no son los sacerdotes o petamuti, no son los caciques o carachacapacha y no son las instituciones el sujeto de la historia.
Son los p’urhépecha quienes nutrían y luchaban en las filas de los ejércitos prehispánicos, quienes sostenían a la sociedad sembrando, cazando o recolectando, quienes trabajaban con sus manos la cerámica, la orfebrería, la textilería y la cestería, e incluso eran quienes sostenían el culto a Curicaueri, deidad del sol, el fuego y la guerra o Xaratanga, deidad de la fertilidad y buena ventura.
Nosotros somos orgullosamente p’urhépecha, pueblo que resiste desde hace más de 500 años y mantiene la herencia de lucha de Pedro de Soria Armola, Casimiro Leco Churú, Primo Tapia de la Cruz, Elpidio Domínguez Castro, Amafer Guzmán Cruz, Juan Chávez Alonso y Efrén Capiz Villegas, entre otros muchos referentes empíricos de lucha y resistencia.
Nosotros, los p’urhépecha, la “gente común” somos lo que hacemos la historia.
Nosotros, categóricamente somos p’urhépecha, no tarascos. Somos pueblo en resistencia. Somos guerreros.
Históricamente, el pueblo p’urhépecha es un pueblo guerrero, antes de la invasión española, se caracterizó por excelencia como un pueblo combativo, después de la conquista, se convirtió en un pueblo en resistencia y lucha.
La siguiente cita del libro de la Relación de Michoacán sintetiza la cosmovisión p’urhépecha precolombina: “Que ya murió y se desató allá, murió en la guerra, hermosa muerte es y de valentía es” / De los que moriría en la Guerra – Relación de Michoacán.
Nosotros somos primero p’urhépecha y después somos mexicanos.
Primero somos comuneros y luego ciudadanos.
Primero la comunidad y después los partidos políticos.
Primero el nosotros comunal y después el yo particular.
Nosotros somos el pueblo del fuego, nuestro principal dios es Kurhíkuaeri (Curicaueri), deidad del sol, la guerra y el fuego. Kurhíkua= Fuego, Eueri. Eri= somos “somos los hijos de fuego, por eso realizamos muchas actividades alrededor del fuego”
¡Somos Juchári Uinápekua!
Resistencia, lucha, dignidad y esperanza, eso y muchas cosas más es Nuestra Fuerza.
Pavel Ulianov Guzmán









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