Escribe: Javier Lozano
Este año, siendo decisivo para tomar decisiones y ajustarse a las reglas de participación del INE, será de un intenso trabajo. Podemos decir que, a la par de ser un enorme desafío para el árbitro de la contienda, será un reto titánico para cada una de las expresiones partidistas que tendrán que definir a sus participantes, no sin antes superar el clima de polarización que es muy común ver en la antesala de las definiciones. Antes de que eso suceda, que es muy probable que comience a darse a la brevedad, será el tema de organización y planeación para lo que se avecina. Más allá de que cada una de las expresiones que conforman una alianza tenga su esencia interna, al final de todo se volverá a construir una alianza ahora que la sociedad, a través de Citlalli Hernández, ha tomado parte del control en el argumento operativo. Se puede decir que, en sí, la exsecretaria de la Mujer tendrá mucho margen de maniobra para cimentar alianzas estratégicas.
Poco a poco iremos conociendo la ruta que concretará una alianza en la izquierda en la mayoría de las entidades. El simple hecho de que existiera un posicionamiento claro de Citlalli Hernández en relación con el tema de las coaliciones lima un poco las asperezas y, de paso, se moviliza una sola consigna que es, evidentemente, construir un frente común en pro de la transformación del país. Desde luego que hablamos de la coalición Seguimos Haciendo Historia, que ha sido clave no solo para ganar presencia, sino para cimentar una agenda de prioridades en las reformas constitucionales. Partiendo de esa premisa, queda claro que se articularán todas las posiciones más allá de la identidad que exista. Siendo así, concluimos que se han dado los primeros pasos para edificar la columna vertebral que habrá de expandir su dominio ante el declive de una oposición que ya no juega a nada. Todo eso, por lo tanto, abre la puerta para seguir promoviendo un proyecto de nación progresista.
A la par de todo ello, que resulta inminente, está la elección de sus representantes ahora que entramos a una fase previa de definiciones. Partiendo de la representación de cada uno de los partidos, en definitiva, debemos resaltar lo primordial y el papel extraordinario que ha realizado el PT a lo largo de esta lucha por la democratización del país. Este fin de semana, por ejemplo, difundieron un comunicado en donde se declaran listos para los desafíos que vienen en puerta. Ellos, partidarios de la unión, han hecho principal énfasis en la importancia que tendrá el interés colectivo. No podemos ser ajenos a esa situación, sobre todo cuando el PT, de las pasadas elecciones, obtuvo sus mejores resultados en Durango y Veracruz. Ese avance del que hablamos es obra del trabajo territorial y la labor de base que han dado paso a esa cohesión o sinergia.
Además de lo mencionado anteriormente, el propio Reginaldo Saldoval ha señalado que uno de los elementos cruciales del armado de la cuarta transformación será la orientación de las labores para construir una columna vertebral robusta, especialmente en la actualidad en la que la mayoría de la población de México ha adquirido familiaridad con las acciones llevadas a cabo por la coalición Seguimos Haciendo Historia. Siendo así, podemos decir que se tiene bien claro cuáles son las metas en las entidades y en lo legislativo. En Michoacán, por ejemplo, el líder de la fracción parlamentaria del PT en la Cámara de Diputados ha dicho lo inmenso que es el compromiso porque, a la postre, marcará nuevamente la etapa coyuntural para seguir avanzando en el programa de nación que abandera Claudia Sheinbaum.
Podemos destacar puntos importantes del país; sin embargo, la entidad de Michoacán siempre se cocerá aparte. Esta elección, que se perfila para ser una de las más competidas por las aspiraciones de otras fuerzas que se han sumado, tiene sus matices muy particulares que radican en la estrategia o la correlación de fuerzas. Sería muy aventurado si Morena compite solo a sabiendas de que el voto de la izquierda puede dividirse. Algo extraordinario, en efecto, sería que Morena, al igual que pasó en las elecciones de las corcholatas, diera paso a la flexibilidad de muchos perfiles que, tengo la impresión, aspiran a la coordinación de la defensa del voto. De entrada, no debe existir ningún obstáculo para que los cuadros se midan a la encuesta final que aplique la dirección del partido guinda. Quien representará al PT, al Solio de Ocampo, será precisamente Reginaldo Sandoval Flores. Y él, miembro activo del PT, atraviesa su mejor momento como líder de su bancada. Su cercana relación con estas causas, sumada a las encomiendas que le ha delegado Alberto Anaya, tiene las suficientes credenciales no solamente para aportar experiencia y capacidad, sino para jalar simpatías ahora que aspira legítimamente a la candidatura. Si puntualizamos un poco sus cualidades, desde luego, podemos decir que Reginaldo ofrece conocimiento de las necesidades que apremian a la sociedad, lo mismo que identificación con todos los sectores sociales. Él es, en pocas palabras, un personaje con sólidas convicciones que puede aportar muchísimo desde la administración estatal.
Todo eso, que se acentúa en la parte estratégica del partido, también es la piedra angular de la organización y la labor de avanzada que tiene el PT como uno de los partidos con mayores números de simpatizantes a lo largo y ancho del país. Y lo es porque, de entrada, tiene una agenda estrictamente social y progresista, a la par de su enorme cercanía con la ciudadanía, especialmente la más vulnerable, donde se involucran escuchando sus peticiones y atendiéndolas. Siendo así, el PT es, como bien han dicho sus liderazgos, la principal locomotora de la cuarta transformación.








Discussion about this post