Escribe: Javier Lozano.
La propia Claudia Sheinbaum ha declarado que el proyecto de transformación no admite la regresión de las prácticas antiguas del conservadurismo. De hecho, se han divulgado numerosos proyectos de infraestructura y construcción que, de manera superficial, podríamos denominar como la construcción del segundo piso de esta plataforma nacional, iniciada por Andrés Manuel López Obrador. Él, precursor de este movimiento, no únicamente dejó un legado significativo, sino también una fundamentación ética para que gobernadores, legisladores, alcaldes y funcionarios públicos se orienten bajo ese espíritu ético de servir a aquellos que más lo necesitan. Indudablemente, esto ha generado un aprendizaje, pero también un estilo distintivo que han adoptado cada uno de los actores que están al frente de una encomienda que el pueblo de México les ha otorgado mediante el mandato popular.
Al cabo de varios meses transcurridos, evidentemente, podemos tener una lectura muy clara del trabajo de quienes están al frente de esas responsabilidades. En Pátzcuaro, por ejemplo, hemos dado seguimiento puntual al quehacer del edil Julio Arreola. Y él, que ha contribuido a que el municipio tenga un nuevo rostro en dos periodos consecutivos, ha trascendido como uno de los ediles más productivos de la entidad en Michoacán. Basta con ver los avances sustanciales en materia de desarrollo, obra e infraestructura, como el sofisticado Mercado Municipal, sin olvidar tópicos de gran relevancia como educación, campo y salud. Eso, lo hemos dicho en otros espacios de opinión, lo ha posicionado como uno de los mejores alcaldes de la entidad, de acuerdo con la encuesta que mes con mes publica Demoscopia Digital. Hay, a propósito de ello, algunas evaluaciones que muestran que cada día la región avanza a pasos agigantados. Ha resultado, ante las grandes expectativas que se depositaron, un despacho muy eficiente, concretamente en la apertura para la participación de todos los sectores sociales, pues Arreola, fiel a su estilo, es un hombre muy cercano a la ciudadanía.
Después de casi nueve meses, en efecto, Pátzcuaro ha caminado a la modernidad. Esto se debe, lo hemos dicho una y otra vez, a la capacidad de Julio Arreola para construir puentes de comunicación con las autoridades estatales y federales. Podemos señalar demasiadas obras, pero nos llevaría mucho espacio poder enumerarlas. Lo más importante, en concreto, es que se nota el cambio sustancial. De hecho, el mismo edil no es ajeno a todas las gestiones que ha solicitado la ciudadanía. A todas esas peticiones, en la medida de las posibilidades, se le ha dado una respuesta, especialmente aquellas que se prestan para que los mecanismos del servicio municipal actúen en consecuencia. Ante esa posibilidad, dados los oficios eficientes que ha ido esbozando Julio para coordinar tareas, son elementos que abonan al fortalecimiento.
Todo eso, para un gobierno que ha cargado con el compromiso de llevar la transformación a Pátzcuaro durante dos periodos consecutivos, tiene mucho sentido, especialmente cuando se mide esa percepción de trabajo para mejorar áreas de oportunidad. Así, en efecto, se ha asumido el gobierno de Julio Arreola con más del 56% de respaldo ciudadano; es decir, más allá de la responsabilidad, el proyecto de la cuarta transformación tiene un andamiaje de principios humanistas que se ponen en práctica para velar por el interés colectivo, sobre todo de los sectores que viven en mayor vulnerabilidad. A ellos, desde luego, se les ha incluido en los programas del gobierno federal, pues la administración municipal, en este caso, se convierte en un mecanismo para acercar y propagar la información a todos los rincones de la región. Eso, al final de cuentas, no solamente le ha cambiado la vida, sino ha mejorado la calidad de la misma. Los mismos indicadores, que califican esa perspectiva de desigualdad, muestran claramente que se ha ido cerrando la brecha de la pobreza.
Y, en esa perspectiva, hay también programas municipales que, desde luego, no podemos ignorar, especialmente porque se hacen con toda la voluntad de ayudar a quienes más lo requieren.
La iniciativa de Julio Arreola, que se alinea de manera óptima con los principios de la transformación liderada por Claudia Sheinbaum, está produciendo resultados casi al alcanzar el primer tercio de la encomienda que el pueblo de Pátzcuaro le ha otorgado. A lo largo de este periodo, y con la constante anticipación al futurismo preelectoral que se encuentra latente en un universo político como el nuestro, podemos prever que el edil, en su etapa más alta, podría ser candidato para un distrito local o federal. Él, tal como lo demuestra en su labor, está preparado para enfrentar cualquier reto que surja en el futuro próximo. Si realizamos un inventario de su capacidad y competencias, podemos mencionar numerosos atributos que lo han consolidado como un alcalde competente en las circunstancias actuales









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