Escribe: Javier Lozano
La meta de la cuarta transformación, amplia y duradera, ha ido ampliando sus prioridades en una agenda que, desde luego, tiene un inmenso interés social. Cuando un gobierno tiene legitimidad, misma que será puesta en escena con base en las acciones, se pone de manifiesto en el momento en que la población avala tu trabajo o, de plano, cuenta motivos para calificar la gestión como eficiente. Aunado a ello, se debe siempre incluir la participación que exista con los distintos sectores sociales que, al final de cuentas, es la que evalúa el desempeño con relación en su funcionamiento. Sin ir más lejos, la propia presidenta constitucional de México, ahora que rindió su informe de actividades, llegó a la cita con más del 80% de apoyo. Eso se hizo posible gracias al esfuerzo que le imprimió, pero, de igual manera, a la responsabilidad que carga sobre sus hombros.
Hay, desde el proyecto de la cuarta transformación, una causa común que se ha trasladado a todas las trincheras donde se ondea la 4T. Contemplamos, de acuerdo con los datos, que la inmensa mayoría de territorios, hablando de ayuntamientos, son gobernados por Morena y los partidos aliados. Dentro de ese esquema, por supuesto, hay todo un trabajo conjunto que es el resultado del esfuerzo. En Michoacán, por ejemplo, existen muchas administraciones que han puesto muy en alto la entidad. Uno de los puntos más sobresalientes, que se percibe notablemente, son las promesas de campaña que se cumplen. La ciudadanía lo sabe y, en consecuencia, da sus muestras de cariño.
Siempre hemos dicho que, en esa navegación de la auténtica transformación, caminan muchos liderazgos de la entidad que, de plano, están plenamente consagrados como liderazgos de la 4T. Julio Arreola, que es uno de esos pocos políticos que destacan por su labor, es de los más eficientes de acuerdo con la encuesta que publica mes con mes Demoscopia Digital. Así lo reconoce la población, que es quien los promueve a esas evaluaciones que, al final de cuenta, son el reflejo del esfuerzo. Pátzcuaro, desde hace años, tiene un nuevo rostro en todos los sentidos. Su edil, que gobierna por segunda vez consecutiva, conoce a la perfección cada situación que aqueja a la gente. Eso, en nuestros días, habla de que hay una administración cercana y abierta.
Julio Arreola, a lo largo de muchos años, ha trabajado de cerca con esas causas. Sucede lo mismo, pero en otros municipios. En Maravatío, por ejemplo, Mario Pérez, edil en funciones, es uno de los alcaldes que, a su corta edad, sigue sobresaliendo por su capacidad mostrada a lo largo de este primer año. También, al igual que muchos, acaba de rendir cuentas ante la ciudadanía. Llegó al primer informe con un abanico amplio de logros, sobre todo en obra e infraestructura. Hace tiempo que no veíamos un ayuntamiento tan propositivo y echado para adelante. Mario, en definitiva, le ha inyectado un activismo que, en ese propio entorno de labores, se aprovechan al máximo porque generan un efecto positivo, en especial si se trata de mejorar la calidad de vida. Es, en pocas palabras, un proceso que genera resultados a corto, mediano y largo plazo, dependiendo de la magnitud y el volumen.
Hay que darle todo el mérito que merece a Mario Pérez. Su administración, sobra decir, tiene una amplia legitimidad. Cumple lo que promete. De igual manera, el presupuesto se ejerce de forma responsable y, mejor aún, se han conseguido partidas presupuestales para atender otras situaciones. Como consecuencia de los buenos oficios del alcalde de Maravatío, evidentemente, podemos hablar que tiene, de pies a cabeza, una enorme legitimidad no solamente porque enfrenta de manera directa el sentir de la ciudadanía, sino que encuentra soluciones. Me refiero a las acciones concretas que han aterrizado en todos los rincones. Eso, por añadidura, lo sitúa en un punto crucial de su carrera. Pérez, desde luego, tiene un futuro impresionante en estos ambientes. Tal vez sea muy prematura; sin embargo, vemos con mucha claridad que su futuro puede llegar a otros niveles.
Mientras eso pase, Maravatío, que tiene un enorme compromiso con la población, es una administración de avanzada y, mejor aún, de mucha legitimidad. Nada mejor que eso para seguir construyendo una perspectiva positiva. Sí, la de la cuarta transformación. Así se retrata un ayuntamiento incluyente y propositivo. Estamos al tanto de ello, máxime cuando Mario, una y otra vez, figura en los titulares de la prensa.









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