Por Javier Lozano.
Para fortuna de la ciudadanía, en estos tiempos cambiantes, nos ha tocado vivir un proceso profundo de cambio en las políticas públicas, sobre todo aquellas que tienen plena colaboración de provocar un efecto positivo que ayude a la población civil. Ellos, obviamente, son quienes tienen el mayor juicio de la eficiencia o de la calidad. En efecto, sabemos que en toda administración se marcan las prioridades y se parte del presupuesto que es etiquetado. Entonces las partidas presupuestarias, sumadas a la participación federal, son fundamentales para aterrizar obra e infraestructura, aspectos que más predominan en una alcaldía. Es, sin ir más lejos, como la respuesta a las situaciones que aquejan a la gente, específicamente aquella que, por su condición, requiere enteramente la asistencia.
En todo este tiempo que llevamos de transformación, luego de la puesta en marcha de la 4T, hemos presenciado avances sustanciales que, años atrás, jamás no hubiésemos imaginado que sucederían. Son cambios vertiginosos quienes traen consigo un nuevo paradigma en el devenir social. En palabras más simples, temas de agenda que ligan a los Ayuntamientos a trabajar, eso sí, aprovechando al máximo cada mecanismo que se tiene al alcance. Desde ese punto de vista, claro está, es lo que genera este motor productivo que se concreta. Lo más relevante de todo, dicho sea de paso, es saber aterrizar esa capacidad porque, de entrada, estamos hablando de un abanico amplio de necesidades que requieren la atención inmediata. Algunas de ellas, por ejemplo, alumbrado público, y una red de agua potable que, a su vez, tengan mecanismos tecnificados para eficientar su función.
Si hablamos de infraestructura y obra pública, sin duda, se requiere la intervención de otros mecanismos que ayuden a optimizar esa tarea. Como sabemos, Maravatío es, de una cantidad importante de Ayuntamientos, una de las alcaldías que más sobresalen por su función. Quienes se encargan de evaluar su desempeño, en definitiva, coinciden en la transparencia, rendición de cuentas y uso responsable del presupuesto para lo colectivo. De hecho, hay pormenores que, detallados, muestran que ese punto de la geografía de Michoacán, hoy por hoy, ha superado las expectativas y, por ende, rompió cualquier brecha para penetrar y producir progreso y desarrollo. Tiene mucha lógica, pues Mario Pérez, en efecto, es uno de los ediles con mayor reconocimiento público. A la hora de ver esa efectividad, sobre decir, el alcalde saca a flote su capacidad.
A estas alturas, pese al tiempo que resta, podemos dar por hecho que Mario Pérez, presidente municipal de Maravatío, tiene un enorme futuro. Hubiese sido muy bueno que se abriera el compás para una reelección; sin embargo, la Constitución ha sido clara, lo mismo que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Eso, desde luego, será una nueva oportunidad para poner a prueba los oficios del edil. Desde mi perspectiva, lo veo compitiendo por un distrito local. Seguramente eso comenzará a tomar forma a finales del próximo año, ya que los nombres de los aspirantes comienzan a fluir en los medios de comunicación.
Así como él, otros perfiles están destinados a esas mismas trincheras del legislativo local o federal. Como sabemos, Julio Arreola, presidente municipal de Pátzcuaro por segunda vez consecutiva, terminará su mandato a mediados del 2027. Esto, desde luego, pondrá fin a un lapso potencialmente significativo de los actores que han destacado no solo en el plano estatal, sino también en el federal y mundial. Entonces a él, después de evaluar su trabajo, le caerá como anillo al dedo todo el trabajo que es respaldado con su gestión. De hecho, Arreola es, de acuerdo con la metodología que aplica Demoscopia Digital, uno de los 25 mejores alcaldes de Morena en México. Nos parece muy justo partiendo de la premisa de que ha trabajado incansablemente para llevar esa región a latitudes jamás vistas.
Todos esos logros, por ejemplo, se pueden encontrar en los pormenores que se han dado en los informes de actividades. Lo más importante de todo ello, dada la eficiencia, es que aún queda mucho tiempo por delante y, por consiguiente, más cambios profundos que veremos materializados en infraestructura, como la edificación del propio Mercado. Ese inmueble, que destaca por su belleza inigualable y por sus usos y costumbres, ha sido una de las políticas públicas que han sido posible por la gestión de Julio Arreola. Lo que ha logrado él, a lo largo de más de cuatro años consecutivos, es histórico. De hecho, eso es lo que ha generado comentarios positivos y altos registros de aprobación en el ranking de alcaldes del país. Siendo uno de los aspectos que más considera la gente para evaluar, son momentos cruciales los que vive el edil. Por eso encuentra tanto apoyo y respaldo en las calles y colonias, lo mismo que en las localidades. Y, por si eso fuese poco, a esto le resta tramo y, por consecuencia, se han anunciado obras sustanciales para sacarle el mayor provecho posible, pues Julio, en el Estado y la Federación, nos ha demostrado que sabe alcanzar acuerdo al más alto nivel.









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