Por Carlos A. Montaño
¿A dónde vamos a parar…? Hace apenas dos décadas, el menor señalamiento de corrupción contra un político de manera pública, era el cese inmediato…
Hoy, de manera clara, contundente y estridente… Un político ya sea alcalde, gobernador o diputado, cuando es señalado de corrupto, de tener nexos con el crimen organizado, de despilfarrar el dinero del pueblo, hacer fiestas fastuosas y muchas cosas más, es protegido, guardado y resguardado como si fuese un tesoro…
Ya no hay vergüenza, moral, ni dignidad… Los políticos de ahora, –por lo menos la mayoría–, debe haber excepciones desde luego, van al gobierno con el único objetivo de robar, hacerse millonarios y asegurar su futuro…
Porque aquel político que le invierte, sabe que va a recuperar su dinero con creces….
Lamentablemente, la sociedad esta dormida, es fácilmente doblegada con un espectáculo, con un boleto para ver un artista, con una despensa, con un tinaco, con 200 pesos…
Mientras tanto, los políticos hacen su agosto en cada elección; presumen obras que no construyeron con su dinero; las promueven para su beneficio personal, como botín político, gastando millones de pesos…
Y lo peor de todo, es que se llevan millones de pesos con esas obras para usarlos en sus precampañas y campañas; y así, han surgido muchos nuevos ricos… Como en el Gobierno actual, en donde muchos directores y subsecretarios, ya tienen residencias fastuosas en fraccionamientos como Tres Marías y Altozano…
Y eso hacen los funcionarios intermedios, que no harán los titulares…
Mentir, robar y traicionar… Se ha vuelto un negocio muy lucrativo… Mientras tanto, las y los ciudadanos se conforman con migajas… Como el de un concierto de una o dos horas….
Los señalamientos de vínculos con el crimen organizado al Ejecutivo, parecen no preocuparle…
Pero todo tiene un castigo y todo debajo del cielo, tiene su tiempo… Tiempo para robar, tiempo para disfrutar y tiempo de su castigo… Porque nada hay oculto bajo el sol… Y nada escapa al castigo divino…









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