• Da paso a un evento político, mientras se desarrollaba una importante expo de vinculación
• Pasillos para la academia, auditorios para la política
Por: Aquiles Baeza
Lo ocurrido durante el “Día del Contador 2026” en el Instituto Tecnológico de Morelia dejó una imagen institucional difícil de justificar y todavía más difícil de ignorar.
Mientras un evento académico construido con semanas de planeación era desplazado para dar prioridad a una actividad de carácter político-mediático, varias empresas expositoras que acudieron al Tecnológico para ofrecer oportunidades reales de residencias profesionales, prácticas, vinculación y empleo a estudiantes terminaron literalmente instaladas en pasillos.
No se trataba de empresas improvisadas ni de módulos menores.
Entre las organizaciones participantes se encontraban empresas y marcas vinculadas a sectores industriales, automotrices, comerciales y de servicios como:
* Michoacán Motors S.A. de C.V.
* CEDEMA
* DISPELAE
* Personal Auto by Diremich
* CREA
* Martinrea
* Amigos Empresarios
* Distribuidora de Recubrimientos de Michoacán
* GLIX System Car
* Respiro Mezcal
* Grupo Modelo
* WIPE Center
Muchas de ellas representan opciones concretas de inserción laboral y desarrollo profesional para estudiantes del área económico-administrativa. Otras mantienen relación con cadenas industriales y manufactureras estratégicas para la región Bajío–Occidente, particularmente en sectores automotrices y de servicios especializados.
Ese era precisamente el valor del evento.
No solo era una celebración académica; era un espacio de vinculación universidad-empresa, uno de los principales indicadores que hoy exige el propio modelo educativo del Tecnológico Nacional de México. Vinculación significa acercar al alumno al mercado laboral real, construir redes profesionales, abrir oportunidades de residencias y facilitar mecanismos de empleabilidad.
Pero, además, el programa académico había logrado reunir perfiles profesionales de alto nivel técnico y experiencia real en el sector productivo y fiscal.
Participaban especialistas como:
* El Administrador del SAT en Michoacán y especialista en derecho fiscal y administración tributaria.
* Ernesto Villaseñor Plaza, contador y consultor fiscal con trayectoria directiva en auditoría y contabilidad.
* Marco Aurelio Pérez Castillo, vicepresidente de la Asociación Michoacana de Contadores Públicos y representante legal del Banco Inmobiliario de México.
* MaryCruz Paredes Gallegos, joven profesionista especializada en fiscalización internacional y análisis financiero.
* Raúl Méndez Escalera, especialista certificado internacionalmente en Six Sigma y Lean Manufacturing.
* Empresarios regionales como Antonio Fidel Flores y Fernando Rodríguez Herrejón, vinculados al emprendimiento, dirección empresarial y desarrollo económico local.
El programa integraba además temas altamente pertinentes para el contexto actual:
* inteligencia artificial aplicada a la contabilidad;
* fiscalización;
* finanzas;
* recursos humanos;
* salud mental;
* emprendimiento;
* productividad;
* transformación empresarial.
Es decir, el “Día del Contador” no era únicamente un acto protocolario o festivo. Representaba una estrategia de formación integral alineada con las tendencias actuales del mercado laboral y las competencias que exige el entorno profesional contemporáneo.
Sin embargo, el mensaje institucional terminó siendo otro.
Mientras el evento principal relacionado con la conferencia del astronauta José Hernández recibía atención prioritaria, logística centralizada y difusión institucional masiva, las empresas invitadas al “Día del Contador” eran reubicadas en corredores improvisados del campus, perdiendo visibilidad, condiciones adecuadas de interacción y presencia institucional.
La escena resultó simbólicamente demoledora.
Empresas que acudieron para reclutar talento universitario terminaron desplazadas físicamente a los pasillos de la institución. Y no solo eso: diversos asistentes señalaron que durante el desarrollo del evento la propia directora invitó a estudiantes a retirarse de las actividades académicas para asistir a la conferencia alterna, debilitando todavía más la asistencia y participación en el encuentro organizado por el área académica.
La pregunta inevitable es incómoda:
¿qué mensaje recibe una empresa cuando observa que la propia institución minimiza sus eventos académicos y la vinculación profesional con sus estudiantes?
Porque el problema ya no es únicamente un cambio de sede.
El problema es la señal institucional que se proyecta hacia el exterior:
* improvisación;
* subordinación académica;
* desorganización logística;
* prioridades políticas por encima de la formación profesional;
* debilitamiento de la vinculación empresarial.
Y eso tiene consecuencias.
Las universidades y tecnológicos públicos enfrentan hoy enormes retos para fortalecer su empleabilidad, incrementar residencias profesionales y generar confianza en el sector productivo. Conseguir que empresas participen activamente dentro del campus no es sencillo. Requiere relaciones institucionales, credibilidad y confianza.
Por ello resulta contradictorio que, cuando finalmente se logra reunir a empresas interesadas en ofrecer oportunidades reales a estudiantes, estas terminen marginadas espacialmente por decisiones administrativas derivadas de prioridades políticas o mediáticas.
La educación superior tecnológica no puede permitirse convertir la vinculación empresarial en un accesorio secundario.
Porque mientras las instituciones hablan constantemente de empleabilidad, competencias profesionales y relación con el sector productivo, los hechos terminan mostrando otra realidad: los espacios centrales se reservan para la política y la imagen institucional; la academia y la vinculación empresarial quedan relegadas al pasillo.
Y a veces los pasillos dicen más que los discursos.









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