Por Javier Lozano
Las palabras del dirigente nacional del Partido del Trabajo —entrevistado recientemente— abren un nuevo capítulo en la definición del abanderado de la coalición Seguimos Haciendo Historia. Primero que nada, en entrevista con los medios, Reginaldo Sandoval dejó claros dos aspectos que pueden darle o no un giro. El primero, pasando por la voluntad de ambas partes, sería maniobrar una encuesta definitiva entre el ganador de Morena y la propuesta que ha puesto sobre la mesa el PT. El segundo, que no debe extrañarnos para nada, sería la postulación de Raúl Morón bajo la nomenclatura del PT. Pase lo que pase, evidentemente, será un punto decisivo que puede marcar un antes y un después. De hecho, debemos estar preparados para cualquiera de los escenarios en el espectro político.
Sin duda esperamos semanas intensas, donde la negociación —hasta donde sabemos— está entablada, pero sin acuerdos concretos. No sé si eso pasará el resto de los días antes de que se cumpla el plazo que se ha fijado la dirigencia nacional del Partido del Trabajo. Todo dependerá de la esperanza que se ha depositado para que la voluntad fluya. De todos modos, pase lo que pase, la elección de Michoacán tendrá sus matices particulares para decir que será un escenario reñido. La llamamos así por todo el entorno que rodea al Movimiento del Sombrero. Dadas las circunstancias, como primera tarea, Morena y el PT, sin ambages, deben sentarse a dialogar antes de que esto esté a punto de fragmentarse en dos bloques de la izquierda. Eso sería un punto de inflexión y, quizá, un impasse que puede florecer las chances para que penetre la alternancia que, a pesar de su rechazo, revalidará sus votos matrimoniales para que el PRIAN reaparezca en las boletas.
Todavía no se oficializa nada y, por ende, hay mucho tramo que recorrer, porque se notará la influencia y el poder político del Partido del Trabajo. Es verdad: la marca de Morena jala una cantidad importante de votos; sin embargo, no pueden atenerse a eso todo el tiempo. Las elecciones se ganan con votos, pero también con alianzas estratégicas. Debemos admitir —sobre todo los referentes del peso del Partido Guinda— que la estructura del PT en Michoacán es nutrida como para dejarla escapar en una competencia del calibre que se avecina. Al menos por ahora, a sabiendas del reto que se enfrentará, el camino que puede conducir a las coincidencias es el diálogo permanente, a fin de aproximarse para que se imponga la razón sobre cualquier interés personal. Hay que priorizar el apego a los principios de la Cuarta Transformación, atendiendo la voz de los aliados con una solución estrecha para destrabar este embrollo.
En menos de cuatro semanas, Morena tiene que resolver la inquietud del PT que, por lo que sabemos, estaba plasmada en los acuerdos previos. Lo que se demanda, de forma legítima, es poner en marcha una encuesta que mida al coordinador de Morena. Eso, al final de cuentas, será una determinación que tome el grueso de la población que sea encuestada. Ceder a ello es abrir el abanico a la participación de la gente. Que sea la militancia y la población en general la que decida el futuro del candidato de la coalición Seguimos Haciendo Historia. De ese ejercicio, por tanto, se proclamará a un ganador que será, para el próximo año, el representante de la Cuarta Transformación que figurará en las boletas para gobernador de Michoacán.
Todo esto estará en debate en los próximos días. Será el propio Reginaldo Sandoval, formado en la lucha democrática de México, quien encabece las pláticas con la dirigencia nacional de Morena. Tras sus declaraciones, podemos decir que viene en puerta un reacomodo de fuerzas y una reconfiguración que el mismo Morón, paralelo a las asambleas de información, está canalizando. Lo del senador, por ejemplo, es un proyecto no solo duradero, sino genuino, ahora que las reuniones son nutridas de diferentes sectores. La manera de acercarse a la gente, de todos los municipios y localidades, le da una enorme ventaja a Raúl Morón si determina tomar el camino en solitario bajo las siglas del PT.
Para que uno y otro no tomen un camino por separado —por la experiencia de otras entidades como Coahuila—, Morena y PT, con plena voluntad de tomar un acuerdo, deben flexibilizar las decisiones y, como decía Andrés Manuel, que sea el pueblo quien decida a través de una encuesta o, mejor dicho, una evaluación en lo que hemos denominado la segunda vuelta, que será, ni más ni menos, a finales de noviembre. No por capricho, sino por acuerdos pactados con antelación; eso sí, teniendo en cuenta que la metodología debe ser de mutuo consentimiento entre el CEN de Morena y el PT.
Se requiere mucha voluntad, mayormente ahora que el clima de tensión sube y, de no atenderse, puede profundizarse y causar severas fracturas que pongan en riesgo revalidar el triunfo de la izquierda. Por eso lo que esta en juego es muchísimo







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