Escribe: Javier Lozano
En los días que se avecinan, es un hecho, vendrá una desbandada de legisladores que, movidos por las elecciones intermedias, solicitarán licencia para registrarse en las encuestas que aplique la dirección nacional del partido de Morena. Eso, al final de cuentas, terminará siendo la consecuencia de un ejercicio que tiene los mismos matices que el juego por las corcholatas. Me refiero a que, con mucha antelación, la disputa por las posiciones se ha vuelto álgida y, en algunas ocasiones, ha entrado en un terreno minado con un fuego cruzado que ha ido escalando con difamaciones, sobre todo para quienes mantienen un perfil activo en territorio y redes sociales. De ese modo, lo único que queda por hacer es adaptarse al entorno y llevar a cabo estrategias de posicionamiento justo ahora que la mayoría aceleró el proselitismo y movilizó estructuras. Se nota la presencia en asambleas, marchas, foros, reuniones, cumbres y hasta pintas en las calles, siendo que el objetivo principal es promover su imagen, pese a que los órganos electorales todavía no destinan tiempo oficial para ello.
Más allá de todo eso, que se vuelve una situación inexorable, es el enorme desafío para cualquier expresión o partido a fin de mantener intacta la unidad. Si bien habrá una coalición de Morena en varias entidades, el punto de quiebre se dará en San Luis Potosí. El verde, no hace falta decirlo, competirá solo y bajo la premisa del poder político que ha ido acumulando. Ya lo ha realizado participando en otros procesos y, con los números a favor, ha obtenido el triunfo. Hasta donde sabemos, en efecto, el PVEM ha hecho cálculos y sumas. Lo relevante de todo ello es que, por mucho, rebasan a Morena en la carrera por la gubernatura. Se ha elaborado, por lo menos, unas tres encuestas de metodologías de mucho prestigio desde el seno del verde a nivel nacional. En todos los datos, sin excepción alguna, el partido del Tucán impone condiciones y, lo mejor, sigue en ascenso. Dando algunos detalles de eso, el estudio que publicó el periódico Reforma nos da una percepción más nítida.
Otro de los enclaves que puede vivir algo semejante, sobra decir, es la entidad de Zacatecas. La posición final de los partidos del verde y PT, cuando sea necesario, será puesta a disposición del público. Hacemos alusión a eso, principalmente por el caso de Saúl Monreal, senador de la República y uno de los fuertes aspirantes en la carrera por la gubernatura de ese enclave. Su situación, que está por definirse en Morena, todavía le abre la esperanza con la llegada de Citlalli Hernández a la comisión especial de elecciones. Puede que exista la negativa por el ambiguo concepto de nepotismo que, en definitiva, no debe aplicar para todos, básicamente para quienes han hecho una carrera con el sudor de su esfuerzo. Es tan importante todo esto, máxime porque frenas un derecho legítimo de participar, pero sobre todo de votar y ser votado. En ese sentido, creemos que la decisión que tomará el menor de los Monreal no será nada sencilla.
Pese a la enorme presión que se vive, claro está, Saúl Monreal se jugará el todo por el todo en la carrera por la gubernatura de Zacatecas. Él, de hecho, tiene tiempo operando y maniobrando estructuras territoriales allá. Hasta donde sabemos, él ha tomado la determinación de ir y, en esa lógica de las circunstancias, se puede abrir una puerta de acceso. Sé que muchos dirán que el Verde ha dado su posición, pero el PT no, al menos no sus líderes más visibles. El Partido del Trabajo, a sabiendas de la enorme oportunidad que significa un perfil rentable, puede abrir las puertas. Una buena señal de todo eso, ahora que se han dado enroques y reacomodos, será la buena relación que existe con Movimiento Ciudadano. Tengo la impresión de que a esto le queda mucha cuerda por escribir. Después de todo, la constitución avala el derecho legítimo de participar en 2027, más allá de la ambigua concepción del nepotismo que, si nos ponemos a revisar, muchos tienen cola que les pisen en la función pública. Hoy observamos primos, parientes, esposas y nadie ha puesto el dedo en el renglón. Eso, por supuesto, habla de un conflicto de intereses. De ese modo, no es fácil defenestrar a Saúl, mayormente cuando la constitución no prohíbe nada sobre temas de consanguinidad, al menos en 2027.
Y Saúl, siendo senador en funciones, puede desafiar al seno morenista. Ojo con ello porque, de concretarse, puede haber un punto de quiebre que ponga en riesgo el triunfo de Morena. Por ello, todos los perfiles son útiles y necesarios para ganar. A lo que voy es que, de entrada, la dirigencia nacional de Morena debe acercarse a Saúl y concretar un acuerdo al más alto nivel. Algo así como canalizarlo a una posición crucial como la propia Secretaría de Gobierno en Zacatecas. Eso, por un lado, y, por el otro, dibujaría la unidad, básicamente cuando es una injusticia no contemplarlo para una encuesta en la que, se supone, el pueblo toma la determinación de quiénes serán los representantes.









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