Por Carlos A. Montaño
En un mar de reclamos, se desarrolló el conclave de Morena, partido en el poder en el país y en Michoacán; ahí varios militantes, diputados y liderazgos dieron a conocer que Jesús Mora no garantiza la imparcialidad; hay una gran desconfianza en su labor como dirigente, por lo tanto, debe haber de manera urgente un cambio ahí…
Las diputadas Sandra Garibay e Itzé Camacho, fueron dos de las voces que se alzaron para denunciar dicha inconformidad…
Fue muy notoria la ausencia de Gabriela Molina, amiga de la familia Cárdenas; la cual dicen, a través de Lázaro Cárdenas Batel, estaría apoyando a Grecia Quiroz, ya que dos de sus afiles, como son Mariano Sánchez y Enrique Bautista, estaría bajando el respaldo…
Asimismo, fue muy comentada la salida del Fiscal Carlos Torres Piña, quien no estuvo ni media hora en la reunión encabezada por Ariadna Montiel, Citlalli Hernández, Carolina Rangel Grácida y una persona representante de Mario Delgado.
Asimismo, quedo muy claro que ha habido pleitos innecesarios y que la división existe y que sólo beneficia a la oposición.
Todos y todas las aspirantes a la gubernatura de Michoacán y sus grupos: incluidos Fabiola Alanís, Celeste Ascencio, Carlos Torres Piña y Gladys Butanda, hablaron de que es hora de la unidad…
En palabras, todos sin excepción reconocieron que hace falta la unidad; pero los hechos habrá que ver en los próximos días si se pone en práctica.
La dirigencia nacional de Morena, tomó nota de cada participación, midió el termómetro y le quedó más clara la película electoral de Michoacán en el partido guinda.
Desde luego que la dirigencia nacional no sólo pidió la unidad, sino que la exigió; no hubo acuerdos; sin embargo, se les detalló entre líneas las reglas no escritas; el que entendió, entendió.
Después de este diálogo, franco y abierto no queda nada en lo oculto; ahora a esperar la decisión final.









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