Por Javier Lozano.
Si nos dedicamos a examinar el tamaño o la magnitud de los proyectos de reforma electoral y judicial, el primero tendrá más protagonismo debido a cómo ha captado la atención. Es cierto que Ricardo Monreal anticipó parte del contenido que se examinará y debatirá en primer lugar en las comisiones pertinentes de la Legislatura. Como se ha ido especulando, el proyecto tiene directrices concretas para disminuir los fondos destinados a la institución electoral y, al mismo tiempo, limitar la cantidad de representantes plurinominales que son, en última instancia, el resultado de una votación que se decidió en las urnas.
A primera vista, se podría afirmar que la reforma proporciona una reestructuración al presupuesto excesivo que el órgano electoral recibe. Eso, por supuesto, no es un asunto que generaría mucho debate. La sociedad sería la más favorecida, ya que el techo financiero se gestiona con los impuestos que abonamos cada día. En ese caso, se podría manejar más infraestructura y obras, así como hospitales, carreteras y escuelas.
Hay que decirlo así: El auténtico debate se centrará en la reducción de espacios para la representación proporcional. Como sabemos, el parlamento está constituido por 300 distritos federales, los cuales se escogen mediante votación en todo el territorio nacional. Los restantes 200, que completan el esquema, provienen de la parte proporcional de las cinco circunscripciones nacionales. En realidad, fue muy difícil que las minorías fueran escuchadas en los tiempos de dominio del PRI. Hoy el discurso es distinto y, a la par, caben todas las expresiones que se dirigen a la casa del pueblo para expresarse.
Por lo tanto, hay razones suficientes para proteger los espacios de representación proporcional. No se trata, en los partidos progresistas, de tener poder por el mero hecho de asumirlo, sino de otorgar forma, voz y decisiones a las minorías mediante parlamentos o asambleas. Podemos comprender que eso fue lo que resguardó la izquierda en ese momento. A pesar de que el conservadurismo era dominante, el PT defendió a capa y espada temas importantes cuando había uno o dos representantes. No eran voces solitarias, sino hombres y mujeres que, frente a los caminos tortuosos, luchaban en las tribunas de las dos cámaras.
Es evidente que, ahora que la izquierda es mayoría, no sería saludable para una democracia concentrar todo el poder. Es innecesario mencionar cuál será la postura del Partido del Trabajo, que protegerá los intereses colectivos. Por esa sencilla razón, será un gran reto para Morena obtener los votos necesarios. El PT es, de hecho, un defensor riguroso de las minorías. Ellos han apoyado siempre la ampliación de esas expresiones para que el derecho a disentir no sea solamente una mera especulación, sino un hecho a quienes tienen una opinión diferente. No se debe estar de acuerdo siempre, incluso si existe una agenda en común. Un respiro sería conservar el mayor número de curules al que nos hemos acostumbrado.
Según nuestra opinión, para llegar a un acuerdo que beneficie a todos, deben intervenir numerosos factores. Me refiero no solo a mantener espacios de representación proporcional, sino también a la capacidad de flexibilidad en los cargos que el PT tendrá derecho a solicitar para encabezar por ser un elemento esencial de esta coalición. Morena es el partido que más posiciones tiene, como sabemos. Si el partido guinda, entrega la estafeta y renuncia a ciertas posiciones, no ocurre nada. Es completamente comprensible que la tolerancia tendrá que ser parte de la solución del tema de la reforma, y con ello no se deben limitar ni someter las aspiraciones legítimas de algunos actores.
En estas condiciones, el Verde Ecologista podría conservar San Luis Potosí, y apostar por Ruth González en un escenario hipotético. En cuanto al PT, no es necesario decirlo, luchará por la entidad de Michoacán y por el liderazgo de Reginaldo Sandoval para liderar la coordinación de la defensa del voto. Por esta razón, la reforma podría ser un parteaguas que establezca una distinción entre lo que sucedió antes y lo que ocurrirá después. Por lo tanto, el tema avanzará sin inconvenientes si no se impone el contenido de manera estricta y se trata de ser lo más justos posible. Por otro lado, está más que claro que el tema no será manejado exactamente como se enviará; si se pretende imponer sin cambiar ni una coma, especialmente cuando no solo está en juego la agenda de reformas que ya se ha anunciado, sino también la propia contundencia que la coalición ha demostrado en todo el país, sería un error de cálculo. En fin, cuando se encuentra en su plenitud, es porque se ha formado una sociedad entre el Verde, PT y Morena que ha sido infalible para doblegar a la oposición.
Asimismo, podemos asumir que existe el peligro de perder presencia y simpatía notable cuando una coalición se divide, tal como ocurrió en Veracruz y Durango, donde Morena limitó su poder. En consecuencia, el Partido del Trabajo (PT) se benefició de la situación al contribuir con activismo y recorridos territoriales, pues su afianzamiento, a nivel nacional, va cada vez más en ascenso.









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